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OCTAVO DÍA DE NOVENA

preparatoria a la fiesta de Nuestra Señora de la Regla de San Agustín 

Para iniciar el rito se hace la señal de la cruz y se reza el acto de contricción

ORACIÓN PREPARATORIA


     Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio y reclamando tu socorro, haya sido desamparado de ti.  Animado con esta confianza, a Ti también acudo, ¡Oh Virgen, Madre de las vírgenes! y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana.  ¡Oh Madre de Dios!, no deseches mis humildes súplicas; antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente. Amén.

ORACIóN PARA  TODOS LOS DIAS 


     Virgen de Regla y Norma de vida, Inmaculada llena de gracia, bondad y ternura en abundancia, me rindo a tu maternal acogida. Lirio y Madre de humanidad,  Faro radiante y singular protectora, de mis aflicciones conocedora,  tu misericordia llama a mi ruindad. María buena, dócil y cariñosa, dame la dicha de tenerte por Madre hijo del Eterno Dios y Padre, digno de tu intercesión poderosa. Oh Sierva de la Bienventuranza, dame al Dios hermano, quiero ser cristiano de tu mano, y caminar a tu semejanza. AMÉN.

ORACIóN PARTICULAR


    

   Virgen de Regla, Estrella del mar y puerto seguro de salvación. Tu nombre mismo nos invita a confiar en tu protección en los mares borrascosos de la vida. Eres Estrella del mar, y a la claridad de tu luz celestial muchos naúfragos llegaron salvos al puerto y se vieron libres de muerte segura y desastrosa; En todo tiempo has sido abogada del marino, sé también ahora en mi vida: serena mis pasiones desordenadas, calma las olas de mi soberbia, ten a raya las insolencias del enemigo que pretende ahogar mi alma en las aguas del pecado;  sé siempre mi guía y faro luminoso, el experto piloto que dirija la frágil barquichuela de mi alma por entre los escollos del mundo al puerto seguro del cielo;  mi patria feliz y bienaventurada en la que,  después de conseguir tus maternas bondades  y la gracia particular que deseo,  pueda alabar a Dios, tu Hijo,  y disfrutar contigo de su eterna posesión. Así sea.

CONSIDERACIÓN / REFLEXIÓN DEL DÍA


     Contemplamos a María como Protección Poderosa. Ella es nuestra Madre y, como tal, acudimos a ella pidiendo su protección pues tenemos la certeza de que Jesús no puede rechazar las peticiones que le presenta su Madre. Tenemos la confianza que María es también Madre nuestra; una Madre que ha experimentado el sufrimiento más grande de todos, que se da cuenta de todas nuestras dificultades y piensa en modo materno cómo superarlas. Cuántas personas han peregrinado en el transcurso de los siglos ante la imagen de la Virgen de Regla, en este santuario, pidiendo consuelo y alivio. La oración propia de la Virgen de Regla nos presenta a María como Protección poderosa. Tenemos constancia histórica que en muchas ocasiones ayudó a muchos que se postraron ante su imagen pidiendo su peculiar protección. Pero todavía más, nos mueve que nosotros mismos tenemos esa misma experiencia porque como dice la oración de San Bernardo ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio y reclamando tu socorro, haya sido desamparado de ti. Así pues, venimos hoy a pedir a Nuestra Madre de Regla que sea ella nuestro consuelo en la desesperación, luz en nuestra oscuridad y protección poderosa en nuestros peligros.

GOZOS A n. S. DE REGLA


L. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección.

 

T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L.  Protección poderosa, Regla y Norma de nuestra vida, 

Faro radiante del mar, blanca azucena chipionera. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L.  Salve, salve Señora marinera, Virgen Regla. 

Madre Amorosa del Padre, Don de sus dones espléndida.


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L.  Faro ardiente del mar, gaditana porque tú lo quisiste, 

Madre, escudo, reina, tesoro sinigual del alma mía. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L. Madre buena de todo el que te ama,  

Madre admirable, bella flor de dulce olor. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección. 


L. Señora llena de ternura en su Corazón Inmaculado, 

Purísima propagadora de la gracia a raudales. 


T. Faro radiante, Virgen de Regla, danos tu protección.


EJEMPLO  


     En 1606, los nobles señores D. Santiago de Velasco, gobernador de Cartagena; D. Francisco de Córdoba, Presidente de Nicaragua; D. Juan de Arriola, Coronel de Infantería, y otros varios caballeros, salieron, de Sanlúcar de Barrameda, en una pequeña embarcación con rumbo a Cádiz, para en este puerto tomar una nave que los condujese a América.   En alta mar fueron sorprendidos por un viento huracanado. Tanto arreció éste que rompió el mástil y volcó la nave, cayendo todos al agua. Todo esto ocurrió frente al Santuario de Ntra. Sra. de Regla. A ella invocaron los naúfragos en el apuro, y ella corrió solicita a socorrerles, no permitiendo que ninguno de ellos muriera.   Recuperada felizmente la nave y embarcados de nuevo en la misma prosiguieron su ruta a Cádiz, donde embarcaron para América. Agradecidos los nobles señores por el insigne favor recibido, destinaron a su protectora la Virgen de Regla la asignación de su oficio, durante el tiempo de su mando, ofrenda que fielmente cumplieron hasta su vuelta a España, en que personalmente visitaron el santuario para dar gracias a la Señora y ofrecerle preciosos regalos.



 Pedimos el favor que deseemos alcanzar en esta novena por intercesión de María Santísima de Regla. 




Padre nuestro

 Ave María 

Gloria  

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DIAS


     Santa Madre de Dios,  patrona y abogada nuestra,  que desde tu Santuario de Regla  velas constantemente por tus hijos como Madre cariñosa y atiendes solícita al socorro   de todas las necesidades. Muéstrame nuevamente a tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, Luz y guía en el mar de la vida.  Escucha, Nardo Purísimo, mi oración, sabes bien lo necesitado que estoy  y cuánta es la confianza y necesidad que tengo en tu protección poderosa.  Auxíliame, por tanto, en mi petición,  sin tener en cuenta mis pecados.  Concédeme, Virgen de Regla,  lo que con fe te pido de corazón,  para mejor poderte servir en adelante,  honrarte, venerarte, darte gloria  y manifestar tu bondad y misericordia.  Así sea.  

¡Viva la virgen de regla!