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ORACIÓN DEL VASALLO

A NUESTRA SEÑORA DE REGLA

ANNO DOMINI MMXXIII

     Madre de Dios y de todos los hombres, Virgen morena herencia de  Aurelio Agustín de Tagaste: tú que quisiste presentarte en sueños al Padre y Doctor de nuestra Santa Iglesia Católica Apostólica Romana; tú que surcaste junto a San Cipriano el estrecho de Gibraltar superando la tempestad para quedarte en Chipiona como  faro de luz y amor que ilumina las almas de todos sus hijos; permítenos ser tus vasallos, tus hijos, tus caballeros y tus discípulos. Virgencita morena que hasta las manos las tienes negras, como canta el Rey Salomón, permite que cada día nuestra vida sea un rosario de veneración como si fuera un Crismón pero respetando fe y tradición desde el propio Abraham hasta la cotidianidad del día de hoy.

 

     Señora de Chipiona, del Cantón  del  Valle de Mocotíes,  Madre de tus hijos caballeros y vasallos, tu que llegaste en manos de aquellos frailes agustinos y franciscanos, regálanos la fe, haznos fervorosos, piadosos, respetuosos y sabios, pero sobre todo firmes en nuestras creencias. Guíanos por este Valle de lágrimas; danos fuerzas para seguir peregrinando por este mundo terrenal  enarbolando por siempre  jamás el estandarte de la fe, acompañados del Espíritu Santo, Dios padre, Dios hijo “CRISTO REY”:  una santísima trinidad de puro amor y verdad.

 

         Madre de los vasallos, que te has presentado a Agustín, a Juan Diego, al cacique Coromoto, Francisco, Lucía, Bernardita, Jacinta y a tantos hijos tuyos devotos,  ven a nosotros ahora y siempre, se el faro y guía de nuestras vidas, amorosa custodia de nuestra fe, como aquella lamparita que te alumbró y acompañó mientras estuviste escondida, ardiendo por quinientos años. Alumbra nuestros caminos, así, por siempre, con la verdad, el amor y tu maternal protección. Virgen de la Regla de San Agustín, ilumina a nuestros pastores; permite que podamos tener nuestra erección canónica cuanto antes, permite que cada año podamos acompañarte, permite que tu devoción se propague, que sigamos por toda la América y en cada corazón, desde la Habana Vieja hasta San Pedro de Antioquia, desde Filipinas  a León, por todo el mundo que es tu tierra de fe y amor.    Madre  amorosa, te pido con fervor y profunda devoción, que me des ahora y siempre tu santa Bendición.  Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza, a ti celestial princesa OH Virgen Sagrada María de la Regla, yo te ofrezco en este día Alma Vida y Corazón, mírame con compasión no me dejes madre mía y échame tu  sacro santa gloriosa y perenne  bendición. Amén.  ¡VIVA LA VIRGEN DE REGLA!

¡Nuestra Señora de Regla,

Madre nuestra y Virgen milagrosa,

que recibes bajo tu amparo a los afligidos!